La casa más famosa de Londres se lleva todos los trofeos en lo que refiere a superlativos: es el palacio en uso más grande del mundo, tiene los jardines privamos más grandes de Londres y es el destino turístico más obvio del Reino Unido. El Palacio de Buckingham se encuentra entre St. James Park y Green Park, fue construido por el Duque de Buckingham en 1703. La Reina Victoria fue la primera en vivir aquí y desde entonces ha sido el hogar de la familia Real Británica. Aunque el edifico es muy antiguo fue restaurado en estilo neoclásico, bastante purista, por John Nash. Comparando este palacio con otros de Europa se entiende porque la reina es la soberana más rica, ahorra mucho y no gasta nada en reformas, ni en decoración. Algunos dicen que es uno de los peores lugares para visitar, porque es caro y la mayoría de las áreas están restringidas. Sin embargo, sus espectáculos de pompa y ceremonia despiertan el interés de todos menos los republicanos más acérrimos. Quienes buscan atracciones gratuitas pueden ser testigos del "Cambio de Guardia”, una tradición diaria donde 20 guardias de altos sombreros de piel realizan un extraño desfile hasta el Mall (11.30 hs. todos los días en verano; en días alternos si el clima es benigno el resto del año). Su cuartel esta en St. Jame’s Palace en el parque contiguo a Buckingham. Es una ceremonia musical y bastante anticuada. Los turistas acuden a verla en manadas, por lo que si deseas verla sin un mar de cabezas por medio, te recomendamos que llegues una hora antes. Siempre que la reina está en palacio, la bandera real ondea en la fachada principal y se hace el cambio de guardia diariamente. Aunque la soberana abandone su residencia para veranear en Windsor, el cambio de guardia se hace dos veces por semana, pero a cambio se abren las 161 habitaciones de palacio para que los turistas puedan visitarlas por un precio exorbitante. El acceso más allá de la famosa fachada neoclásica (en realidad, la parte de atrás del edificio) está limitada - sólo las Salas de Estado pueden ser visitadas, y esto cuando la Reina se marcha a Escocia cada año. El Establo Real – hogar de los caballos del palacio y carruajes de Estado (y la ridículamente vistosa Carroza de Coronación en oro 24 quilates) - está abierto la mitad del año; sólo la Galería de la Reina, que exhibe la colección Real - austeras pinturas al óleo por maestros holandeses, ostentosos muebles y joyas preciosas - está abierta todo el año. De otra forma, intenta conseguir una invitación a una de sus fiestas en el jardín o al nombramiento de algún caballero.
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